sábado, 11 de marzo de 2017

¿QUÉ HACEMOS CON LA FRUSTRACIÓN?


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Si te caes siete veces, levántate ocho 

( proverbio chino ) 

Como cada martes, en esta sexta sesión de encuentros con sabor a chocolate, continuamos con ganas de charlar y dejarnos llevar desde la tranquilidad y la implicación que nos rodea en este grupo, por la educación de nuestros hijos e hijas. Desde el minuto uno, se respira respeto y empatía, y esto hace que las charlas sean amenas y fructíferas, todos aportamos nuestro granito de arena basado en experiencias vividas, sin egos ni clases de moralidad, desde la bondad y humildad por conocer y aprender de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida.

La frustación es un aprendizaje vital

Empezamos a charlar de una gran conocida, la frustración, que nos acompaña casi todos los días de nuestra vida, desde el nacimiento, hasta los últimos días. Comentamos que al fin y al cabo, la frustración es un aprendizaje y como tal, hay que vivirlo de manera positiva, y así transmitirlo a nuestros hijos e hijas. Como algo que forma parte de su vida y que estará siempre presente, y somos nosotros, los padres, los que debemos acompañarles en el trabajo para comprenderla y entenderla, y así poder aceptarla.

Vivimos momentos complicados, nos caemos y nos levantamos, a veces nos cuesta más, otras, menos, pero en definitiva aprendemos de las adversidades y ahí está la esencia para con nuestros hijos, vivir la frustración como una compañera más de viaje, sin más.

En todos estos encuentros siempre sale la palabra culpa, pero esta vez le damos la vuelta y le llamamos responsabilidad cuando queremos implicarnos en la educación, ya que nos acerca y nos hace actuar ante las dificultades, preocupaciones y demandas de nuestros hijos e hijas. La culpa te mantiene fuera, a distancia y sin responsabilidad, donde ocupas un lugar en el que el esfuerzo brilla por su ausencia, por eso todos estamos de acuerdo que los adultos somos responsables de lo que acontece a nuestros hijos, no culpables.

La perfección no existe

Y sin darnos cuenta acabamos hablando de las redes sociales, ese mundo donde todos parecen tener una vida perfecta, el mundo de la imagen, el retoque y el “mira que bien me va”, ese mundo que se empeña en parecer perfecto pero que no lo es, porque la perfección NO EXISTE, y esta es la gran labor de los padres, transmitir a nuestros hijos que la vida, es la vida, con lo bueno, lo malo, las risas, los llantos, la frustación, el éxito, y así es como hay que vivirla disfrutando de cada momento, compartiendo y aprendiendo.



La tertulia finaliza y como siempre nos quedamos con ganas de más, pero nos despedimos con un sabor dulce, lleno de sensaciones positivas y palabras con aire de frescura, humor y sencillez por las pequeñas cosas de la vida. Seguiremos en este precioso camino con sabor a chocolate donde como cada martes ofrecemos lo mejor de cada uno de nosotros, nuestra propia esencia.

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